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Fondo en Memoria de Edward Robert Rubin

Es difícil imaginar como un niñito que vivió tan solo quince meses pudo tocar tantas vidas. Desde Israel hasta la India, desde sinagogas hasta iglesias a través del mundo, la batalla de Eddie contra la leucemia unió a tantas personas. Era una personita increíblemente especial.

Edward Robert Rubin nació el 22 de febrero del 2003. Cuando tenía cuatro meses de nacido fue diagnosticado con Leucemia Linfoblástica Aguda (“ALL” por sus siglas en inglés) y los doctores no estaban muy optimistas. Sin embargo, esta tragedia, en vez de destruir a su familia, de alguna manera los unió más. Todos rodearon con su amor a este bebito especial. Y Eddie sonreía mientras lo sufría todo. Sonreía al doctor y a la enfermera que le sacaba la sangre o le tomaba la temperatura. No dejó de sonreir durante meses de quimioterapia. Aprendió a sentarse. Jugaba felizmente en su pequeña caminadora, yendo de un lado a otro de la pequeña habitación del hospital. Aprendió a gatear.

A los nueve meses de edad recibió un trasplante de médula donada por su hermanita Ali de nueve años. Salió de la operación a las mil maravillas según los doctores. Todas las enfermeras se enamoraron de él. Para Eddie fueron seis semanas infernales, pero era valiente y no se quejaba.

Se fue a casa a darle el frente a nuevos retos. Tenía que permanecer aislado por un año hasta que su sistema inmunológico se recuperara. Nuevamente, gracias a los esfuerzos de todos y algún milagro, Eddie pudo pasar una de las peores temporadas de influenza sin fiebres ni enfermedades. Los doctores estaban muy contentos cuando pasaron los tres meses desde el trasplante – un verdadero logro.

Tres meses después, un chequeo de rutina mostró que la leucemia había regresado. Todo lo que quedaba por hacer era mantenerlo en casa y disfrutar cada día con él. Había ganado una batalla pero había perdido la guerra. Su mamá y su papá (Jenny y Steve) se dispusieron a crear recuerdos duraderos para sus hijos. Sus hermanitas se lavaban las manos quince veces al día, usaban máscaras para jugar con su hermano, y disfrutaban de helados con él. Eddie llegó a visitar la clase de kindergarten de su hermana Caroline. Compartió el receso con Ali, su hermana mayor, y sus amigos de la escuela. Asistió a un juego de fútbol en Penn State y a los Gymborees dos veces. Jugó sobre las esteras mientras Ali y Caroline participaban en sus concursos de gimnasia.

Fué amado y querido por todos los que lo conocieron y va a ser echado muy de menos. Los que no lo conocieron personalmente, lo aman por las fotos que muestran sus grandes ojos color café y su inmensa sonrisa. El Fondo en Memoria de Edward Robert Rubin es un homenaje al pequeño Eddie, quien supo sonreír a través del dolor y cuyo sentido de admiración y alegría aún sirve de estímulo a su familia día tras día.



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